ASEDIOS TURCOS DE VIENA (1529 & 1683)

THE HISTORY OF JIHAD AGAINST THE AUSTRIANS

Solimán apodado “el magnífico”, sultán del Imperio Otomano en el apogeo de su poder, de 1520 a 1566; pintura del siglo XVI por un miembro de la escuela veneciana.

LOS DOS ASEDIOS DE VIENA POR LOS TURCOS OTOMANOS (1529 & 1683)

1. El primer asedio turco de Viena (1529)

 

     El primer asedio de Viena, en 1529, marcó el apogeo de la invasión otomana de Europa central por las tropas turcas mandadas por el sultán Süleiman (Solimán) I Kanuni. El 27 de septiembre de ese año las tropas otomanas iniciaron el asedio de Viena, capital del Archiducado de Austria. Las estimaciones van desde 90.000 hasta 200.000 hombres. Los defensores austriacos de la ciudad (entre 17.000 y 22.000) recibieron poca ayuda exterior, entre la que se destacaban 1.000 lansquenetes alemanes dirigidos por un mercenario alemán de 70 años, el conde Nicolás de Salm, veterano de la batalla de Pavía, y 700 arcabuceros españoles.

     La población de la ciudad recibió con terror las noticias de las atrocidades cometidas por los invasores turcos y decidió no entregarse sino resistir tenazmente. Nicolás de Salm ordenó almacenar en la ciudad todas las provisiones disponibles, quemar todas las edificaciones exteriores a la antigua y desgastada muralla de la ciudad, reforzarla y levantar empalizadas en los límites con el Danubio. También recomendó la salida de la ciudad de unos 4.000 habitantes que no pudieran contribuir a su defensa (niños, mujeres, ancianos y miembros del clero). Desafortunadamente la mayor parte de ellos fueron interceptados por los turcos y sometidos al suplicio del palo, excepto a los niños y las jóvenes mujeres que se vendieron como esclavos.

     Para evitar que el rebote de los disparos hiriera a los defensores, Nicolás de Salm hizo levantar los pavimentos de piedra de la ciudad y edificar con ellos una segunda muralla dentro de la antigua. Las constantes lluvias impidieron que los musulmanes utilizaran con eficacia las armas de fuego, que habían contribuido a las tomas de Constantinopla, Rodas y Belgrado. El 13 de septiembre de 1529, 300 cañones turcos abrieron simultáneamente el fuego pero el resultado fue escaso. El 1er de octubre, un minero cristiano que se evadió del campamento turco reveló a los defensores que en realidad con el incesante cañonazo los turcos intentaban tapar el ruido de excavación  de túneles  hacia las cuatro puertas de la ciudad con la intención de dinamitarlas. Nicolás de Salm, un experto en túneles, tomó las medidas necesarias incluyendo un ingenioso sistema de alerta que funcionó perfectamente. Inmediatamente los contra-mineros cristianos empezaron a escavar y descubrieron  la existencia de seis túneles en algunos de los cuales los mineros turcos todavía estaban operando. Dada la imposibilidad de utilizar pistolas, el combate fue cuerpo a cuerpo con armas blancas.

     El 5 de octubre, la explosión de dos túneles por debajo de la puerta de sal abrió una brecha en la muralla que los Jenízaros intentaron asaltar, pero las alabardas de los lansquenetes alemanes y los arcabuceros españoles les cerraron el paso y los Jenízaros se retiraron después de haber sufrido fuertes pérdidas. El 14 de octubre, el ataque otomán empezó hacia la puerta Carintia con los bachi-bouzouks (en turco: başıbozuk, que significa “cabeza estropeada”), una sangrante milicia, seguida de los Jenízaros que por primera vez desde su formación como cuerpo militar se quejaron de perder sus vidas sin nada a cambio, y obtuvieron la promesa de botín y de dinero para seguir combatiendo. Solimán ordenó el ataque tres veces repetidas sin tener cuenta de las pérdidas. Los cadáveres turcos se acumulan delante de la puerta Carintia. Nicolás de Salm se implicó personalmente en la lucha, pero fue gravemente herido y falleció poco después.

     La falta de provisiones, las bajas (unos 20.000 soldados) y la impotencia hicieron mella en las tropas otomanas. Avergonzados de no poder entrar en la ciudad, los turcos masacran a los prisioneros, los empalan y los queman vivos para que sus gritos disminuyan la alegría de victoria de los asediados. Solimán se retiró a mediados de octubre a Constantinopla. El sultán quiso intentar de nuevo la conquista de la ciudad en 1532, pero encontró a los defensores apoyados por un gran ejército bajo el mando del emperador Carlos V y no pudo acercarse a ella.

 


 

"Siège de Vienne 1529", Toile de Pieter Snayers (1593-1662).
The 1st Turkish siege of Vienna, 1529.

El segundo asedio turco de Viena (1683)

El Gran visir Merzifonlu Kara Mustafá Pasha.

2. El segundo asedio turco de Viena o la batalla de Kahlenberg (1683)

 

1. Preludio

      El Segundo asedio de Viena o La Batalla de Kahlenberg (por el nombre de una colina cerca de Viena), tuvo lugar en Viena el 12 de septiembre de 1683.

     Los turcos ya habían asolado los Balcanes y toda Hungría y ahora asediaban la capital imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. Unos 150.000 soldados turcos, al mando del Gran visir Merzifonlu  Kara Mustafá Pasha, pretendieron conquistar la ciudad como puerta de la islamización de toda la Europa Central. Los turcos, avanzando con una fuerza abrumadora, habían reunido al mayor ejército musulmán desde los tiempos de Saladino. Contaban además con el apoyo del rey Luis XIV de Francia y de nobles húngaros protestantes que rechazaban la dominación de los Habsburgos. En las fuerzas otomanas participaban también contingentes desde Bosnia, Moldavia y Valaquia.

     Los turcos llegaron a Viena principios de julio de 1683. Después de algunas peleas iniciales, el emperador Leopoldo I se retiró a Passau con 80.000 habitantes de Viena, mientras que Carlos (Charles) V, duque de Lorena retiró sus fuerzas de 20.000 hacia Linz. Los turcos sitiaron la ciudad el 14 de julio. El mismo día, Kara Mustafa envió la tradicional demanda de rendición de la ciudad. Ernst Rüdiger Graf von Starhemberg, líder de las tropas defensoras (unos 11.500 hombres), se negó a capitular. Sólo días antes, había recibido noticias de la matanza masiva en Perchtoldsdorf, un pueblo al sur de Viena, cuyos ciudadanos habían entregado las llaves de la ciudad después de haber recibido un ultimátum similar.

     Los defensores habían demolido muchas de las casas alrededor de las murallas y despejaron los escombros, dejando un vacío llano que expondría a los otomanos al fuego defensivo. Entonces, Kara Mustafa Pasha ordenó a sus tropas a cavar largas líneas de trincheras dirigidas directamente hacia la ciudad, para protegerse de los defensores a medida que avanzaban constantemente hacia la ciudad.

     Durante los primeros días de septiembre, unos 5.000 zapadores otomanos explotaron en varias ocasiones grandes porciones de las murallas, en particular entre el bastión de Burg, el bastión de Löbel y el Revellín de Burg, creando brechas de unos 12m de ancho. Los vieneses trataron de contrarrestar excavando sus propios túneles para interceptar los depósitos de grandes cantidades de pólvora puestos por los turcos en cavernas subterráneas. Finalmente, los otomanos lograron ocupar el Revellín de Burg y el muro de Nieder en esa zona el 8 de septiembre. Anticipando la creación de una gran brecha en la muralla, los vieneses se prepararon para luchar dentro de las murallas de la ciudad.  

     La intención de Kara Mustafa Pasha era tomar la ciudad intacta por sus riquezas y declinó un ataque a gran escala con el fin de impedir el derecho de saqueo que acompañaría, según la costumbre tradicional otomana, a un asalto. Sin embargo, los asaltos repetitivos del ejército turco fracasaron por su falta de una eficaz artillería de asedio y la feroz resistencia de los defensores de la ciudad permitió al emperador Leopoldo I ganar tiempo y pedir ayuda a los países cristianos vecinos y al Papa.

     Los gritos de ayuda de Leopoldo I no quedaron sin contestar. El Papa llamó a una cruzada, ésta vez para defender una ciudad cristiana, Viena. A la llamada acudieron todos los países cristianos de Europa - excepto el rey Louis XIV de Francia (al que llamaron «el rey Moro» por haber apoyado el ataque turco contra el corazón de Europa) - bien con tropas, o solo con aportación monetaria (como hizo España). Por el 7 de septiembre de 1683 se había reunido un poderoso ejército en el valle de Tulln. Allí estaba Juan III Sobieski, rey de Polonia y duque de Lituania, con 18.000 polacos; el elector Max Emanuel de Baviera con 11.000 hombres; el príncipe Jorge (Georg) Friedrich von Waldeck con 8.000 alemanes desde Franconia y Swabia; el príncipe Jorge (Georg) de Hannover (el futuro rey George I de Inglaterra) llegó enviado por su padre el duque Ernst August de Hannover con un escolta de 600 jinetes; y también hubo 9.000 sajones encabezados por el príncipe elector de Sajonia, Juan Jorge (Johann Georg) III von Wettin. Muchos voluntarios principescos les acompañaban, como el joven príncipe Eugène de Savoie. Habiendo recientemente desertado desde el servicio de Louis XIV de Francia (¡aliado de los turcos!), Eugène había traído nada más que su espada y corcel; el "prince volontaire" estaría luchando con la caballería austro-alemana. Junto con las fuerzas del imperial general teniente Duque Carlos (Charles) de Lorraine, de unos 20.000 austriacos, el ejército aliado numeraba más de 66.600 hombres. Sin embargo, las fuerzas cristianas tan solo alcanzaban la mitad de los efectivos turcos.  

     Conforme a la recomendación de Charles de Lorraine, el comando supremo fue atribuido a Jan III Sobieski, rey de Polonia. Sobieski, que se había negado a servir en cualquier persona, tenía el grado más alto entre los aliados y había  demostrado su valor y habilidad derrotando a los turcos en la batalla de Khocizm (1673). Sobieski encabezaba los polacos, mientras que Lorraine mandaba las fuerzas austro-alemanas. Se acordó que cada comandante aliado conduciría a sus propios hombres, mientras que se adheriría al plan táctico establecido por Lorraine. La idea era hacer  marchar el ejército cristiano desde Tulln a través de los bosques de Viena hacia las alturas de Kahlenberg (actualmente Leopoldsberg - "berg" en alemán significa altura o montaña). Desde las alturas, un amplio y arrebatador descenso permitiría exprimir a los turcos contra la ciudad, el brazo del Danubio y el río de Viena.

     El alto mando turco cometió el error subvaluar los refuerzos cristianos y permitirlos cruzar el bosque de Viena (Wienerwald) donde la caballería pesada era más vulnerable y acercarse sin impedimento al campamento turco en las alturas de Kahlenberg. A la llegada de las tropas confederadas en Kahlenberg encima de Viena, los jinetes señalaron su llegada con hogueras. En la madrugada del 12 de septiembre, antes de la batalla, se celebró una misa para el rey de Polonia y sus nobles.

     Los comandantes otomanos tenían intención de tomar Viena antes de que llegasen las fuerzas aliadas, pero el tiempo funcionó contra ellos. Con la llegada de Sobieski, Kara Mustafa Pasha dividió sus tropas. Una parte fue destinada para enfrentar las fuerzas aliadas de rescate, las que pensaba derrocar expeditamente, pero al mismo tiempo decretó que continúe el asedio de Viena y ocupó algunas de las unidades élite de Jenízaros y de Sipahíi (Cipayos - tropas otomanas de caballería de élite), apoyadas por tropas provinciales, para perpetrar un asalto simultáneo de la ciudad.

     El grueso del ejército turco, más de 70.000 soldados otomanos y auxiliares desplegados entre el Danubio y el río de Viena, esperaban al ataque cristiano, el efecto de sorpresa habiendo sido superado. Kara Mehmed Pasha, Beylerbeyi de Diyarbakir, con 10.000 Jenízaros incluyendo bosnios musulmanes, se concentró en Nussberg para formar el ala derecha turca. La mayor parte del centro turco, fuerte de 23.000 hombres mandados por Ibrahim Pasha, Beylerbeyi de Buda, y Kara Mustafa Pasha, ocuparon las crestas fortificadas sobre el Döblingerbach y Krottenbach hasta Weinhaus. Junto a ellos, a su izquierda, Abaza Sari Hüseyin Pasha, Beylerbeyi de Damasco, al mando de 15.000 hombres, en su mayoría de unidades de caballería, cubrían el resto de la línea central. A lo largo de la orilla norte del río de Viena, en el ala izquierda cerca de Mariabrunn, estaban parados unos 18.000 tártaros musulmanes.

 

2. El comienzo de la batalla

     A las 05h00 del 12.09.1683, la vanguardia de Kara Mehmed Pasha abrió la batalla intentando interrumpir el despliegue de la artillería cristiana, pero esta acción no prosperó por el avance del ala izquierda del contingente austro-alemán. Los alemanes fueron los primeros en contraatacar. Por amanecer de lo que llegó a ser un día claro y soleado, Charles de Lorraine se apresuró para conducir a las tropas austro-sajonas verter por los desfiladeros del monte Kahlenberg.

     A los turcos, les parecía como si una devoradora inundación de chapapote negro fluía hacia abajo de las colinas en cuya cabeza ondeaba con orgullo una gran bandera roja con una cruz blanca. Reforzados por la infantería del duque Eugène de Croy, los austriacos derrotaron a los turcos y junto con los sajones de von Wettin a su derecha establecieron una línea frente a Nussberg-Karpfenwald. Apoyados por el fuego de la artillería ligera y manteniendo una incesante lluvia de fuego de arcabuces, los austriacos lentamente pero constantemente avanzaron hasta Nussberg. Aquí tropezaron con una rígida resistencia de los turcos que utilizaron hábilmente la cubierta del terreno a su ventaja. Un regimiento imperial que había llegado a las afueras de Nussdorf fue repelido, mientras que los turcos conservaron Kahlenbergerdorf amenazando el flanco austriaco izquierdo.

     Charles de Lorraine ordenó entonces al Conde Caprara atacar Kahlenbergerdorf desde el hombro del Leopoldsberg. Al inicio, los dragones encontraron una resistencia obstinada pero, apoyados por la caballería pesada del príncipe Jerónimo (Jérôme) Lubomirski, tomaron Kahlenbergerdorf e incluso avanzaron más allá de él. Pero las tropas de Kara Mehmed Pasha, habiendo entretanto recibido refuerzos de “seymen” (turcos paramilitares), se recuperaron y obligaron a los cristianos retroceder de nuevo a la aldea. En su retirada, los turcos cayeron sobre los heridos cristianos que fueron ejecutados por decapitación.

     A las 10h00 el ala izquierda alemana ya ocupaba el borde de la Nussberg. Desafortunadamente, en su derecha von Waldeck y Max Emanuel no habían podido mantenerse en fila con el avance de Charles de  Lorrraine, lo que dejó expuesto el flanco derecho de los sajones, quienes habían desviado su marcha hacia la izquierda de Karpfenwald para reforzar el ataque austríaco contra las posiciones de Nussberg turco. Charles de Lorraine pidió un alto a la ofensiva para permitir que von Waldeck y la 2nda y 3ra línea de batalla austro-sajona recuperaran y restablecieran un frente sólido.

     Reconociendo la pérdida de la Nussberg a ser una seria amenaza para su flanco derecho, el gran visir Ibrahim Pasha montó un contraataque feroz pero sus tropas fueron empujadas hacia atrás en el terreno más plano alrededor de Grinzig. Un segundo asalto turco tuvo más éxito y la infantería imperial comenzó a flaquear, pero fue salvada por la llegada de los dragones y de la caballería pesada de élite. Persiguiendo su ventaja, los sajones avanzaron abajo de la Muckental en dirección de Heiligenstadt, mientras que los austriacos se movieron hacia Nussdorf.

 

3. El ataque contra Nussberg

     Apoyados por la artillería cristiana ahora desplegada en Nussberg y el avance de Caprara en Kahlenbergerdorf, los dragones imperiales sajones condujeron el ataque contra Nussdorf. En las bodegas, fosas y muros arruinados del pueblo, los turcos opusieron una resistencia feroz y sólo fueron superados por la llegada del mariscal Herman de Baden que lideraba la infantería austríaca. Al sur, los sajones del mariscal de campo von Goltz echaron con éxito los turcos de Heiligenstadt y Grinzig.

     Al mediodía, el ejército imperial ya había gravemente mutilado a varias tropas otomanas, pero el ejército otomano no se derrumbó en ese momento. Entonces, Charles de Lorraine pidió otra interrupción para permitir que sus tropas recuperaran. De todas maneras, las ofensivas de la mañana habían sido un completo éxito. Toda el ala derecha turca de Kara Mehmed Pasha fue totalmente vencida o destruida. Los austro-sajones se enfrentaban ahora con Ibrahim Pasha en el Döblingerbach. Von Waldeck y Max Emanuel alcanzaron el flanco de Ibrahim Pasha en Krottenbach, mientras que Caprara y Lubomirski derrotaron los rumanos aliados de los turcos a lo largo del Danubio.

 

4. Los polacos entran en acción

     Los polacos finalmente aparecieron en las alturas después de una agotadora marcha a través del terreno áspero del Valle de Weidling. En el centro, el rey Jan III Sobieski con la artillería del general Martin Katski descendió de Gränberg. A la izquierda, el fieldhetman Nicolas Sieniawski vino de Dreimarkstein y a la derecha el crownhetman Stanislaw Jablonowski descendió de Rosskopf. La infantería polaca y los prestados batallones de Habsburgo proyectaron la pendiente para permitir el establecimiento de un frente de la caballería continuo en los llanos abajo.

     Obstáculos naturales como espinos, vides, zanjas, setos, hileras… y cargas de suicidio cometidas por turcos individuales (gönüllü) ralentizaron el avance de la caballería. Sin embargo, los polacos apoyados por fuego de artillería, constantemente empujaban hacia delante. Con Sobieski a la cabeza, Michaelerberg fue alcanzado a las 14h00. Los alemanes, que aparecieron ahora a la vista, desprendieron una alegría tremenda al ver la llegada de sus aliados polacos.

     Más allá de Michaelerberg, en las laderas de Schafberg, los polacos fueron llevados a un alto momentáneo. Adelante de Sieniawski, unos 1.000 Jenízaros se infiltraron en los viñedos de Plötzleinsdorf, interrumpiendo la unión de la columna de Sieniawski con la derecha de von Waldeck. Los Jenízaros opusieron una fiera resistencia pero fueron desalojados con la llegada de los Coraceros imperiales.

     Alrededor de las 16h00, Sobieski y Sieniawski alcanzaron el terreno llano al este del Schafberg. En su derecha, Jablonowski esquivó un ataque débil por los tártaros cerca Mariabrunn. Sobieski puso ahora un alto para construir un frente más sólido y organizado. Kara Mustafa Pasha, consciente de la nueva amenaza polaca para el ala izquierda turca, utilizó este respiro para retirar tropas de Ibrahim Pasha para reforzar a Hüseyin Pasha.

     Sieniawski reabrió la batalla enviando un “choragiew” (unidad de caballería polaca estándar) de Húsares de la corona que rompió dos sucesivas líneas enemigas, pero el pequeño cupo de jinetes implicados (150) era desproporcional a la tarea. Se vieron obligados a retirarse perdiendo un tercio de sus efectivos. Anticipando erróneamente un avance otomano, Sieniawski envió un segundo “choragiew” bajo el mando de Stanislaw Potocki, Starhorst de Halicz quién se presentó voluntario para realizar la acción. Otra vez los polacos pasaron a través de las filas turcas y otra vez los turcos se reunieron para cerrar la brecha. Potocki pagó por su valentía con su vida.

     Otras unidades de caballería polaca asaltaban ahora la infantería turca cuya táctica era de abrir sus filas y luego caer sobre los jinetes de todos los lados, infligiendo fuertes bajas y matando a varios señores polacos. Los turcos aprovecharon de la confusión para lanzar une contra-ofensiva que pronto vino bajo el fuego de la infantería austriaca en Galitzenberg. Refuerzos del centro de Sobieski y la oportuna llegada de los dragones y coraceros de la derecha alemana ayudaron a detener a los turcos.

     Con el descaecimiento de la ofensiva turca y con Jablonowski ya ocupando Galitzenberg en el derecho polaco, Sobieski estableció por fin una sólida línea continua para el siguiente avance. Al norte de los polacos los alemanes habían recuperado y estaban listos desde hace tiempo. A pesar del calor y los esfuerzos de la batalla de la mañana, los soldados estaban ansiosos por avanzar. Frente a ellos se encontraba Ibrahim Pasha en las crestas por encima de la Krottenbach-Döblingerbach. Esta posición turca era la más fuerte a lo largo del frente entero, pero había sido debilitada por los contingentes enviados para enfrentar a los polacos.

     Fue en este momento crítico de la batalla que Charles de Lorraine hesitó: consultando con los comandantes sajones, el duque no podía decidir si debía celebrarse otro Consejo de guerra para decidir si el progreso del día fue suficiente o si había de seguir atacando. En este critico momento, el noble von Goltz replicó: "Dios señala el camino a la victoria... golpear mientras la plancha esté caliente". Satisfecho con el asesoramiento de von Goltz, Lorraine gritó "Allons - marchons!" Igual que Charles de Lorraine, Jan III Sobieski al principio estaba contento con las ganancias del día, pero fue persuadido para continuar la batalla por el agresivo espíritu de Sieniawski y el éxito de los alemanes.

     Al inicio de la tarde un enfrentamiento mayor se produjo en el otro lado del campo de batalla cuando la infantería polaca avanzó contra el flanco derecho otomano. En lugar de concentrarse en la batalla con las tropas de relevación, los otomanos continuaron sus esfuerzos para forzar su entrada en la ciudad. Por lo tanto, los polacos han podido hacer buenos progresos y a las 16h00 habían tomado el pueblo de Gersthof, que serviría luego como base para su masiva carga de caballería. Los otomanos se encontraban en una posición desesperada, entre las fuerzas imperiales y polacas. Charles de Lorraine y Jan III Sobieski decidieron a continuar la ofensiva y acabar con el enemigo.

     A las 15h30, las fuerzas imperiales reanudaron la ofensiva en el frente izquierdo. El ataque abrió con una terrible lluvia de fuego de arcabuces desde las plazas cristianas, desmoralizando y debilitando la defensa turca. A las 17h00, las fuerzas imperiales habían logrado más avances y tomado los pueblos de Unterdöbling y Oberdöbling. Ahora se encontraban muy cerca de la posición central otomana "Türkenschanze". Mientras que se estaban preparando para atacarla, ya podían ver a la caballería polaca entrando en  acción.

     A las 17h00, los alemanes lanzaron un asalto contra Türkenschanz, la ubicación de la bandera santa turca. Ahora el frente entero de Ibrahim Pasha se derrumbó, abriendo el camino hacia Viena. En vez de dirigirse inmediatamente hacia la ciudad, sin embargo, Charles de Lorraine reconoció la necesidad de atacar el flanco derecho de Hüseyin Pasha, que actualmente se preparaba resistir el avance total de Sobieski.

 

5. El ataque de la caballería polaca

     Jan III Sobieski trajo consigo una sorpresa para los otomanos - unos 3 mil "Húsares alados", la famosa caballería élite polaca. Mientras cargaban contra formaciones enemigas, los Húsares alados usaban las "alas" (de las cuales recibieron su nombre), montadas a sus espaldas sobre marcos de madera con un fleco de plumas alrededor de los bordes. Con armadura que cubría el cuerpo entero de la cabeza a los muslos y armado hasta los dientes, con una lanza de 20 pies con punta de banderola "kopia", un sable curvado y un recto, cuatro pistolas y un martillo, y montado sobre un corcel poderoso blindado, el “Húsar alado” fue el epítome del caballero polaco.

     Mientras la caballería adquiría velocidad antes de caer sobre el enemigo, el ruido de las alas vibrantes de los "Húsares Volantes" sorprendía a las tropas enemigas. Veían a jinetes alados desconocidos galopando hacia ellos con brutalidad. Con el reflejo del sol sobre el acero brillante de sus armaduras, con sus pieles de tigre y leopardo ondeando en el viento y las alas de águilas colocadas a sus espaldas, los “Húsares alados” presentaban un espectáculo casi sobrenatural. Los enemigos quedaban aterrorizados, lo que desmoronaba sus tropas.

     A las 16h00,  los húsares polacos entraron en acción. Con el grito de "ratuj Jezus Maria" (Jesús María ayuda) la entera línea polaca se lanzó contra los turcos. El ataque fue liderado por Sobieski él mismo, su armadura adornada con vestimenta azul de lujo, su mano sosteniendo el bastón del mariscal “bulawa”. De su lado, montaba su caballo, curvo sable en mano, el príncipe Jakób de 14 años.

     Ralentizada por viñas y terrenos irregulares, la caballería pesada polaca encabezada por los "Húsares Volantes", no aceleró hasta alcanzar el terreno abierto de la zona de Baumgarten-Ottakring-Weinhaus, donde entró en el alcance del fuego de artillería enemiga. Los explosivos turcos se fragmentaban a través de las filas polacas, pero la carga de los jinetes resultó imparable. Como un trueno, la devastación provocada por las lanzas de los Húsares resonaba sobre el campo de la batalla cuando la caballería polaca penetraba y desbordaba la línea de batalla turca. Sobieski seguía en el talón de sus Húsares, eliminando a los sobrevivientes y capturando las armas turcas. La ofensiva de la caballería polaca pulverizó literalmente las líneas otomanas y Sobieski se estaba acercándose a Türkenschanze, que ahora estaba amenazado por tres lados: los polacos desde el oeste, los sajones y los bávaros desde el noroeste y los austriacos desde el norte. En ese momento, el gran visir otomano decidió abandonar esta posición y retirarse a su cuartel general en el campamento principal turco más al sur. Sin embargo, para entonces muchos otomanos ya estaban abandonando el campo de batalla.

 

6. El fin de la batalla

     Los aliados estaban ahora listos para el último golpe. En alrededor a las 18h 00, el rey polaco ordenó a la caballería de atacar en cuatro grupos, tres polacos y uno del imperio santo romano. 18.000 mil jinetes cabalgaron cuesta abajo, la carga de la caballería más grande en la historia. Sobieski condujo la carga a la cabeza de los famosos "Húsares Alados". La carga fácilmente rompió las líneas de los otomanos, que fueron arrollados y decimados y pronto comenzaron a huir el campo de batalla. La caballería se dirigió directamente al campo de Kara Mustafa Pasha, mientras que la guarnición vienesa salió fuera de sus defensas para participar en el asalto.

     En el centro otomano, Kara Mustafa Pasha entró personalmente en la refriega para evitar la inminente captura de la bandera santa otomana por el constante avance de los infantes bávaros de von Waldeck. Flanqueado por sipâhî (cipayos)y silâhdar (escuderos), el gran visir cargó contra una lluvia de fuego de cañón y mosquete alemán. Kara Mustafa Pasha logró alcanzar la bandera, pero el ataque turco se hundió, sus hombres huyendo hacia el río de Viena. Simultáneamente, el ala izquierda otomana que se encontraba frente a Jablonowski se desintegró completamente cuando Sobieski condujo las fuerzas aliadas fusionadas contra los turcos que se habían reunido en la zona de Breitensee.

     Kara Mustafa Pasha comprendió que la batalla se había perdido y lo que se le quedaba era huir precipitadamente para no caer preso en las manos de los infieles. Hirviendo con venganza, ordenó a las tropas turcas en las trincheras parar el bombardeo de la ciudad, destrozar los equipos y degollar a los prisioneros. Después, con lanza en mano dirigió a sus últimas fuerzas en un ataque frontal suicida contra los cristianos. Uno por uno sus guardaespaldas albaneses, sus sirvientes, su secretario privado, etc., cayeron al fuego y espadas de los cristianos. Kara Mustafa Pasha aprovechó la confusión, agarró su tesoro privado y huyó hacia las 6 de la noche para reunirse con el resto de las tropas turcas escapando hacia Györ. Erróneamente y por temor a que los turcos podrían reagruparse y contraatacar, Sobieski prohibió una búsqueda a gran escala y ordenó a sus hombres a permanecer en guardia.

     Las fuerzas de Charles de Lorraine, por su parte, establecieron contacto con von Starhemberg, que marchó de Schottentor a unirse a la batalla. El margrave Ludwig Wilhelm de Baden y sus dragones tuvieron el honor de relevar formalmente la ciudad del asedio otomán. Después de haber marchado hasta la puerta a la alegre melodía de timbales y trompetas, los dragones se unieron a los defensores en limpiar los pocos turcos restantes. A las 22h00 aproximadamente, después de que unos 600 musulmanes sobrevivientes fueron eliminados, la batalla llegó a su fin. En el campamento turco, los soldados aliados encontraron algunos niños y bebés cristianos sobrevivientes entre cientos de prisioneros masacrados. Sin embargo, aunque vencidos, los turcos huyendo llevaron consigo miles de presos cristianos, sobre todo jóvenes mujeres, que fueron vendidas en los mercados de esclavos del Oriente medio. La guarnición de Starhemberg tomó venganza por la quema de 3.000 enfermos y heridos otomanos abandonados por sus compatriotas en las trincheras. En la batalla, los turcos sufrieron a 15.000 bajas en comparación con 1.500 para los aliados.

     Ante el temor de una eventual reagrupación y regreso de los  turcos, Sobieski ordenó a las fuerzas alemanas alrededor de Türkenschanz y a las fuerzas polacas de Jablonowski en las  orillas del río de Viena a mantenerse en guardia durante toda la noche. Unos escuadrones polacos persiguieron los rezagados otomanos más allá del río de Viena, pero no hubo una persecución ordenada de los fugados turcos.

     Sobieski y los contingentes de Sieniawski, ubicados como estaban en el conquistado campamento principal turco, se precipitaron al saqueo de los trofeos musulmanes. Sobieski adquirió la mayor y mejor parte del botín para sí. En el pabellón del gran visir, con sus espléndidos patios, comedores, baños y jardines, el rey polaco encontró montones de tesoros de oro y joyas preciosas.

 

7. Después de la victoria

     Al anuncio de la derrota turca, la cristiandad celebra. En las calles de Viena y en las ciudades de Austria y a lo largo de Europa había una sensación de euforia. Fue la mayor victoria cristiana sobre los turcos desde la victoria de Don Juan de Austria sobre la armada del sultán en Lepanto  (1571). Por su heroica defensa de la ciudad, von Starhemberg recibió 100.000 coronas, la orden del “Vellón Dorado” y el título de Mariscal de campo.

     El 13.09.1683, Sobieski  llevó a cabo un estilo romano triunfal en Viena a los vítores de la plebe, que gritaba "¡viva el rey de Polonia". Luego Sobieski parafraseó la famosa frase de Julius Caesar (Veni, vidi, vici) diciendo "Veni, vidi, Deus vicita": "Vine, vi, Dios conquistó".

     Tras la victoria, el rey polaco fue titulado por el Papa Inocencio XI como "Defensor Fidei"  ("Defensor de la fe"). El Papa también instituyó el día del 12 de septiembre de fiesta en nombre de la Virgen María a la que Sobieski rezó al empezar la batalla. El Papa también añadió al escudo papal el águila polaca de blanco con una corona.

     De su parte, los austriacos erigieron una iglesia en la cima de la colina de Kahlenberg al norte de Viena. El compositor austríaco Johann Joseph Fux inmortalizó la batalla en su “Partita Turcaria” que lleva el subtítulo, "Retrato Musical del asedio de Viena por los turcos en 1683".

     Sobieski permaneció liderar a la búsqueda de los turcos. A Parkan el día 28.09.1683, él y Charles de Lorraine aniquilaron un cuerpo turco. Los restos del ejército turco evacuaron Austria y Hungría y se retiraron a Belgrado. Las ciudades cristianas que habían sido forzadas someterse al sultán ahora reafirmaron su lealtad al emperador.

     Von Starhemberg ordenó de inmediato la reparación de las fortificaciones de Viena que habían subido graves daños durante el asedio para protegerse contra un posible contraataque de los otomanos. Sin embargo, esto resultó innecesario.

     Durante la batalla, los comandantes cristianos y soldados lucharon con habilidad y coraje mientras que se tomaron, tácticamente, las buenas decisiones como su ataque a través de los bosques de Viena que sabiamente evitó las defensas naturales de los ríos de Viena y el Danubio. La contribución de los “Húsares alados” fue decisiva puesto que después de 30 minutos de combate, la victoria ya estaba decantada. Non obstante, la victoria cristiana fue facilitada por la arrogancia y negligencia de Kara Mustafa Pasha.

     Por este motivo, los otomanos eliminaron a su comandante derrotado. El 25.12.1683, Kara Mustafa Pasha fue ejecutado en Belgrado en la forma aprobada por el sultán Mehmed IV, es decir estrangulado con una cuerda de seda tirada por varios Jenízaros en cada extremo. Su cabeza fue enviada al sultán.

     La Batalla de Kahlenberg frenó la expansión del Imperio otomano, el cual ya no se extendería más. Poco a poco, Austria, Hungría, Rusia y Polonia irían recuperando sus territorios perdidos.

 

8. Epílogo

     El 12 de septiembre de 1683,  ante las murallas de Viena, las fuerzas aliadas cristianas bajo el mando del rey Juan III Sobieski de Polonia, lograron una  victoria abrumadora sobre las fuerzas turcas musulmanas numéricamente superiores que habían asediado Viena en los dos meses anteriores. Este fue un punto de inflexión decisivo en la, hasta entonces, larga lucha de la cristiandad europea contra las invasiones y usurpaciones de los turcos musulmanes en Europa desde la caída de Constantinopla en 1453. Es una victoria decisiva que aseguró la sobrevivencia de Europa y de su identidad fundada sobre los valores de la civilización greco-romana que mucho del liderazgo ateo de la actual Unión Europea pone en peligro por sus políticas sociales y migratorias que promueven el multiculturalismo y acogen la inmigración de infinitas masas musulmanas provenientes del oriente medio, la mayor parte de las cuales transitan vía Turquía. La alteración de la composición demográfica europea es un proceso paradójico que perversamente comenzó con el acuerdo de asociación de Ankara del 12.09.1963 y se amplificó el 12.12.1999 con el reconocimiento por el Consejo Europeo de Helsinki de Turquía como país candidato a la adhesión…   

 
 
Türkischer Anmarsch. Marcha turca.
Battle plan of 12.09.1863.
Siege of Vienna 1683.
Siege of Vienna 1683 - Detail.
Los asaltantes turcos procuran crear una brecha en la muralla de la ciudad, pero choquean contra la firme resistencia de sus defensores.
Tunnelkrieg unter den Mauern – Sappen und Gegensappen.
Pauwel Casteels - Battle of Vienna, 12.09.1683.
Carga de los "Húsares Volantes".
Przemek Mawrocki - Charge of Polish Flying Hussars.
In 1683, Nicolaes Visscher II (1649-1702) published a series of ten prints about the Turkish siege of the city of Vienna with the most important pictures of the war. The prints were engraved by Romeyn de Hooghe (1645-1708) after drawings from the Antwerp artist Jacob Peeters. This print depicts the Polish king John_III_Sobieski conquering the Turkish banner.
"Allegory of the victory of Polish KIng John III Sobieski" (1683), Romeyn de Hooghe, (1645-1708).
"Sobieski Sending Message of Victory to the Pope" by Jan Matejko (Detail).This victory definitely spared to Vienna the same misfortune that Constantinople suffered two centuries ago...
In 1683, Vienna was saved because a mighty allied army of over 66.600 men run to emperor Leopold's help. 230 years ago (1453) Constantinople fell because emperor Constantine's calls for help remained unanswered...At left, Emperor Constantine XI; at right, sultan Mehmed II.
333 Year Victory over the Turks – Now They Are Back... Tausende Türken umjubelten Erdogan in Wien (19.06.2014). Thousands of Turks cheered Erdogan in Vienna (19.06.2014). Des milliers de Turcs acclamèrent Erdogan à Vienne (19.06.2014). Miles de turcos aclamaron Erdogan en Viena (19.06.2014).
Les Européens sont, à coup sûr, amnésiques ou masochistes!!! Libérés enfin du joug ottoman après plusieurs siècles d'occupation et de luttes sanglantes, ils oublient les leçons de l'histoire et reprennent allègrement le même chemin facilitant le retour des Turcs sur le sol européen. En brindant l’élargissement à une Turquie musulmane, les inconscients politiciens Européens ouvrent la voie d'entrée sur le sol Européen de millions de Turcs musulmans qui seront bientôt suivis par d'autres millions de coreligionnaires provenant de pays musulmans voisins, tels que l’Irak, la Syrie, l’Iran, l''Azerbaïdjan, le Turkménistan... Cela se traduira à un déferlement incontrôlable vers l'Europe occidentale de masses humaines asiatiques fuyant leurs pays pour des raisons de pauvreté, d’instabilité politique, de guerres, etc. La conséquence sera sans doute un bouleversement radical des structures ethniques, linguistiques, religieuses, etc. des Etats membres actuels de l’UE, ce qui provoquerait de conflits économiques et sociaux sans précédent, extrêmement compliqués, violents, voire belliqueux...
TIMES CHANGE! Ahmet Davutoğlu (Turkish Foreign Affairs Minister) with Donald Tusk (President of the European Council - a Polish politician), melting into each other's arms in Brussels, on 29.11.2015. An amazingly comradely spectacle which totally contrasts with the harsh treatment that Polish King Jan III Sovieski reserved to Grand Vizier Kara Mustafa 333 years ago...
Vlad Ţepeş et Hamza-bey, par Teodor Aman. Vlad provoque la colère du sultan Mehmed II, fils de Murad, lorqu’il refuse d’accéder à la demande des émissaires turcs pour le paiement du tribut au sultan. Lorsque les émissaires du sultan refusent d’ôter leur turban en face de lui, il s’assure qu’ils les garderont ainsi en les clouant directement sur leur tête.
Romeyn de Hooghe (1645-1708): le siège de Vienne, 1683.
Approches des batteries turques devant Vienne.
Les Turcs prennent le Tabor et le pont sur le Donau.
Contremines et sorties des assiégés.
Mise à feu d’ouvrages d'assaut et de casernes turques.
Vlad lll, nacido como Vlad Drăculea (Sighișoara, noviembre de 1431 - Bucarest, diciembre de 1476), más conocido como Vlad el Empalador (en rumano: Vlad Țepeș). Su patronímico rumano Drăculea es un diminutivo del epíteto Dracul (que en Rumano significa «el Dragón»), heredado de su padre Vlad Dracul, quien en 1431 fue admitido en la Orden del Dragón, creada en 1428 por Segismundo de Luxemburgo, rey de Hungría y posteriormente emperador germánico.

 APENDICE

EL SUPLICIO DEL PALO (EMPALAMIENTO)

 

     El empalamiento es un método de tortura y ejecución donde la víctima es atravesada por una estaca. La penetración puede realizarse por un costado, por el recto, la vagina o por la boca. La estaca se solía clavar en el suelo dejando a la víctima colgada para que muriera.

     En algunos tipos de empalamiento, la estaca no se afilaba y se insertaba evitando la muerte inmediata de manera que funcionara como tapón para que la víctima no se desangrara y así prolongar la agonía, que podía llegar a durar hasta varios días. Una manera de realizar esta muerte gradual sería insertando el palo por el recto atravesando el cuerpo hasta que salga por el hombro derecho sin dañar así el corazón. En otras ocasiones el palo saldría por la cima del sternum y sería apoyado en la mandíbula para que la víctima no deslice más abajo sobre el palo. Frecuentemente la víctima era levantada en el aire tras penetrar el palo parcialmente. La fuerza de gravedad y la intensa resistencia de la víctima provocaban el deslizamiento por el palo. Otra variante de esta tortura consistía en calentar al rojo vivo las estacas antes de proceder con la ejecución, garantizando así el máximo sufrimiento físico posible a las víctimas.

     El Imperio Otomano utilizó la técnica del empalamiento durante el último asedio a Constantinopla en 1453 con el fin de aterrorizar a los defensores de la ciudad. Las autoridades otomanas recurrirían años después a la misma práctica y en la misma región a lo largo de los siglos XVIII y XIX, especialmente para llevar a cabo una de las represiones más horribles contra movimientos nacionalistas, así como represalias consecuencia de las insurrecciones en Grecia y en otros países del sur de Europa. En su avance hacia el norte y el oeste de Europa, los otomanos también utilizaron el empalamiento para someter a las poblaciones cristianas, en particular húngaras y austríacas, que ha marcado sus memorias de modo indeleble.

     A lo largo del siglo XV, Vlad III el Empalador (en rumano, Vlad Ţepeş), Príncipe de Wallachia y de Transilvania, era conocido como el primer noble en preferir este método de ejecución durante la Baja Edad Media. Como su práctica cobró notoriedad, se le concedió el nombre de de Vlad el Empalador. Su traumática infancia fue muy determinante a la hora de formar su futuro como príncipe. A los 13 años, en 1444, fue entregado a los turcos como rehén junto con su hermano Radu por su padre, como muestra de sumisión al Sultán y como garantía. Fue criado por el mismo Murat II (padre de Mehmed II), con el propósito de evitar una nueva traición por parte del padre de Vlad. En su cautividad conoció el suplicio turco del empalamiento. En su condición de niño huérfano, traicionado, forzado a exiliarse, abusado por sus captores y perseguido por sus enemigos, cuando recuperó el control de Wallachia, se enfrentó con dureza a sus enemigos, especialmente a los que una vez traicionaron a su familia. Tras los múltiples enfrentamientos contra las invasiones de los turcos otomanos, Vlad - recordándose de sus sufrimientos durante su cautiverio en Constantinopla - jamás tendría piedad ante sus prisioneros de guerra turcos. Hay constancia de que un batallón turco dio media vuelta al toparse con miles de cuerpos empalados y descompuestos a lo largo del Danubio.

     Durante la ocupación otomana de Grecia, el empalamiento se convirtió en una importante herramienta psicológica de guerra, con la intención de aterrorizar a la población. A lo largo del siglo XVIII los insurgentes de la guerrilla griega (conocidos como klephtes) se convirtieron en una continua molestia para los ocupantes otomanos. Los klephtes capturados a menudo fueron empalados públicamente; también eran empalados los campesinos que les daban refugio. Se les colocaba en lugares bien visibles, con el fin de conseguir el efecto esperado en la mayor cantidad posible de poblados.

     La agonía por empalamiento se agravaba cuando se hacía uso del fuego, espetando el cuerpo vivo de la víctima en el palo provocando su abrasamiento. De entre las muchas atrocidades cometidas, Ali Pasha, un noble otomano nacido albano que gobernó Ioannina (Epiro), contó entre sus filas de innombrables empalados y quemados en vida con rebeldes, klephtes, e incluso descendientes de turcos que antes habían sido injustos con él y su familia.

     Durante la Guerra de Independencia griega (1821–1832), Athanasios Diakos - klepht y posteriormente comandante militar rebelde - fue capturado tras la Batalla de Alamana (1821), cerca de Termópilas, y como no aceptó convertirse al Islam y unirse al ejército Otomano, fue empalado, abrasado en el fuego, falleciendo a los 3 días. Diakos se convirtió en mártir de la revolución y más tarde sería consagrado como héroe nacional.

 


 

Turcos empalados por Vlad Ţepeş; escena de "Drácula" de Bram Stoker, una película estadounidense de horror gótico dirigida y producida por Francis Ford Coppola, 1992. En 1461, el sultán Mehmed II, un hombre al que no se le conocía precisamente por su repugnancia ante la efusión de sangre, retrocedió cuando pretendía invadir Târgovişte y volvió a Constantinopla enfermo de violentos vómitos ante la visión del Bosque de los Empalados. Este peculiar "bosque" era un valle donde se habían talado todos los árboles para obtener estacas. Estacas suficientes para empalar a más de 23.000 prisioneros turcos...
The hero of the Greek Independence war, Athanasios Diakos, tortured and impaled by the Turks on 24.04.1821.
Athanasios Diakos.

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Commentaires

02.02 | 10:40

Texte très bien pensé et structuré. Félicitations.

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18.01 | 15:44
11.08 | 18:22
01.06 | 18:03
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