LOS GRIEGOS EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL

La caída de Constantinopla en las manos de los turcos otomanos : 29 de mayo de 1453.

LOS GRIEGOS EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL - PARTE I

El último emperador bizantino, Constantino XI Paleólogo.

I. INTRODUCCIÓN : BREVE HISTORIA DEL IMPERIO BIZANTINO

 

     El Imperio bizantino fue la parte oriental del Imperio romano que se ubicaba en el Mediterráneo oriental y que pervivió durante toda la Edad Media y el comienzo del Renacimiento. Su capital se encontraba en Constantinopla (en griego: Κωνσταντινούπολις, actual Estambul), cuyo nombre más antiguo era Bizancio [1]. También se conoce al Imperio bizantino como “Imperio romano de Oriente”, especialmente para hacer referencia a sus primeros siglos de existencia, durante la Antigüedad  tardía, época en que el “Imperio romano de Occidente” continuaba todavía existiendo.

     A lo largo de su dilatada historia de casi un milenio, el Imperio bizantino ocupó extensos territorios en Asia, en África  y en Europa y marcó grandes éxitos militares contra varios invasores (visigodos, lombardos, vándalos, ávaros, Pechenegos, eslavos, búlgaros…, pero también sufrió numerosos reveses y pérdidas de territorio. Entre 633 y 645, la rápida expansión musulmana arrebataba para siempre al Imperio las provincias de Siria, Palestina y Egipto. Los árabes continuaron presionando, llegando incluso a amenazar la capital, pero la superioridad naval bizantina, reforzada por sus magníficas fortificaciones y su monopolio del «fuego griego» (un producto químico capaz de arder en el agua) salvó al Imperio bizantino de la destrucción. Los nuevos Estados musulmanes que surgieron como resultado de la disolución del califato abásida (750-1258, el tercero de los califatos islámicos sucesores del profeta islámico Mahoma) lucharon duramente contra los bizantinos por la supremacía en el Mediterráneo oriental. A lo largo del siglo IX, los árabes musulmanes arrebataron Sicilia y Creta al Imperio. El siglo X fue una época de importantes contra-ofensivas contra el islam, que permitieron recuperar territorios perdidos muchos siglos antes: el emperador Nicéforo II Focas (963-969) reconquistó el norte de Siria, incluyendo Antioquía (969), así como Creta (961) y Chipre (965).

     Sin embargo, el gran enemigo occidental del Imperio durante este periodo fue el Estado búlgaro. Convertida al cristianismo a mediados del siglo IX, Bulgaria alcanzó su apogeo en tiempos del zar Simeón I (893-927), educado en Constantinopla. Su reino comprendía buena parte de Macedonia y Tracia, junto con Serbia y Albania. El poder de Bulgaria  fue sin embargo declinando durante el siglo X, y, a principios del siglo siguiente, el emperador Basilio II (976-1025), llamado Bulgaróctonos ('Matador de búlgaros') invadió Bulgaria y la anexionó al Imperio.

     Aunque su influencia había entrado en declive como resultado de estos conflictos, el Imperio Bizantino continuó siendo una importante potencia militar y económica en Europa, Oriente Próximo y el Mediterráneo oriental durante la mayor parte de la Edad Media. Uno de los hechos más decisivos, y de efectos más duraderos de esta época, fue la incorporación de los pueblos eslavos a la órbita cultural y religiosa de Constantinopla. En la segunda mitad del siglo IX, los monjes de Tesalónica Cirilo y Metodio fueron enviados a evangelizar Moravia a petición de su monarca, Ratislav I. Para llevar a cabo su tarea crearon una lengua literaria, el antiguo eslavo eclesiástico, así como un nuevo alfabeto para ponerla por escrito, el alfabeto glagolítico (luego sustituido por el alfabeto cirílico). Aunque la misión en Moravia fracasó, a mediados del siglo X se produjo la conversión de la Rus de Kiev, quedando así bajo la influencia bizantina un Estado más amplio y extenso que el propio Imperio.

     Esta expansión del cristianismo oriental provocó los recelos de Roma, y a mediados del siglo IX estalló una grave crisis entre el patriarca de Constantinopla, Focio y el papa Nicolás I, quienes se excomulgaron mutuamente, produciéndose una primera separación de las iglesias oriental y occidental que se conoce como Cisma de Focio. Además de la rivalidad por la primacía entre las sedes de Roma y Constantinopla, existían desacuerdos doctrinales. La ruptura definitiva de Constantinopla con Roma se consumó en 1054, con motivo de una disputa sobre el texto del Credo, en el que los teólogos latinos habían incluido la notoria cláusula “Filioque”, significando así que el Espíritu Santo procedía no sólo del Padre, sino también del Hijo, lo que deshacía el Dogma de la igualdad  entre las tres entidades de la Sagrada Trinidad considerado como fundamental en la Fe cristiana.

     Tras el período de esplendor en que el Imperio Bizantino fue regido por la Dinastía Macedónica, conocido por los historiadores como «renacimiento macedónico» (867-1056), comenzó en la segunda mitad del siglo XI un período de crisis, marcado por su debilidad ante la aparición de dos poderosos nuevos enemigos: los reinos cristianos de Europa occidental y los turcos selyúcidas en Asia Menor.En la frontera oriental, los turcos selyúcidas, que hasta el momento habían centrado su interés en derrotar al Egipto fatimí, empezaron a hacer incursiones en Asia Menor, de donde procedía la mayor parte de los soldados bizantinos. Con la inesperada derrota del emperador Romano IV a manos del sultán Alp Arslan en la batalla de Manzikert (1071), acabando así con la hegemonía bizantina en Asia Menor. Los intentos posteriores de los emperadores Comnenos por reconquistar los territorios perdidos serán totalmente infructuosos. Más aún, un siglo después, el emperador Manuel I Comneno sufriría otra humillante derrota frente a los selyúcidas en Miriocéfalo en 1176.

     En Occidente, los normandos expulsaron de Italia a los bizantinos en unos pocos años (entre 1060 y 1076), y conquistaron Dirraquio, en Iliria, desde donde pretendían abrirse camino hasta Constantinopla. La muerte de Roberto Guiscardo en 1085 evitó que estos planes se llevasen a efecto. Sin embargo, pocos años después (1096), la avalancha de los peregrinos pobres, incultos y armados de la Primera Cruzada exaltados por el llamamiento del  papa Urbano II “Deus vult!” (en latín, "¡Dios lo quiere!"), que tenían que pasar por el imperio para “liberar” la Tierra Santa, se convertiría en un verdadero quebradero de cabeza para el emperador Alejo I Comneno. Aunque teóricamente se habían comprometido (jurado) a poner bajo la autoridad de Bizancio los territorios reconquistados, los cruzados terminaron por establecer varios Estados latinos efémeros independientes en Antioquía, Edesa, Trípoli y Jerusalén. Los alemanes del Sacro Imperio y los normandos de Sicilia y el sur de Italia siguieron atacando el Imperio durante el siglo XII. Las ciudades-Estado y repúblicas italianas como Venecia y Génova, a las cuales el emperador Alejo I había concedido derechos comerciales en Constantinopla, se convirtieron en enemigos del Imperio privándole de importantes recursos financieros.

     Federico I Barbarroja (emperador del Sacro Imperio) intentó conquistar sin éxito el Imperio Bizantino durante la Tercera Cruzada (1187-1191), pero fue la Cuarta Cruzada (1202-1204) la que tuvo el efecto más devastador sobre el Imperio bizantino. La intención teórica de la Cruzada convocada por el Papa Inocencio III era conquistar Jerusalén, que continuaba bajo dominio musulmán. El tratado que Ricardo «Corazón de León» y Saladino habían firmado en 1192 dejaba en poder de los cristianos tan solo una estrecha franja costera desde Tiro hasta Jaffa, aunque garantizaba la seguridad de los peregrinos cristianos que viajasen a Jerusalén.  El 24 de junio de 1203, el ejército cruzado transportado por la flota veneciana se encontraba ante Constantinopla. La codicia por parte de los venecianos y de los jefes cruzados de los tesoros de Constantinopla hizo que se olvidasen completamente de la Tierra Santa. Atacaron por primera vez la ciudad el 6 de abril de 1204, pero fueron rechazados con un gran número de bajas. Seis días después los cruzados reanudaron el ataque y lograron abrir una brecha en la muralla. Al mismo tiempo, se produjo un incendio en la ciudad, y la defensa bizantina se desmoronó. Los cruzados y los venecianos entraron en la ciudad el 13 de abril del 1204. Tras varios días de pillaje y destrucción de importantes obras de arte, por primera vez desde su fundación por Constantino I, más de ochocientos años antes, la ciudad había sido tomada por un ejército extranjero, dando origen al efímero Imperio latino (1204-1261). Los cronistas de la época se hacen eco de las atrocidades perpetradas por los cruzados conquistadores. Del saqueo no se libraron ni las iglesias ni los monasterios, y en la misma Santa Sofía fueron destruidos el iconostasio de plata y varios libros y objetos de culto[2].  ¡ En la Cuarta Cruzada no murió ni un solo musulmán !

     Tres Estados griegos herederos del Imperio bizantino permanecieron fuera de la órbita del recientemente creado Imperio latino: el Imperio de Nicea, el Imperio de Trebisonda, y el Despotado de Epiro. El primero, controlado por la dinastía de Paleólogos, reconquistó Constantinopla en 1261 y derrotó al Despotado de Epiro, revitalizando el Imperio, pero prestando demasiada atención a Europa cuando la creciente penetración de los turcos en Asia Menor constituía el principal problema.

     La historia del Imperio bizantino tras la reconquista de la capital por Miguel VIII Paleólogo es la de una prolongada decadencia. En el lado oriental el avance turco redujo casi a la nada los dominios asiáticos del Imperio, convertido en algunas etapas en vasallo de los otomanos, mientras en los Balcanes debió competir con los Estados griegos y latinos que habían surgido a raíz de la conquista de Constantinopla por los cruzados en 1204. En este tiempo, Serbia, bajo Esteban Dushan, de la Dinastía Nemanjić, se fortaleció aprovechando el desmoronamiento de Bizancio, iniciando un proceso que culminaría cuando en 1346 se constituyera el Imperio serbio. Además, durante el siglo XIV el Imperio, convertido en uno más de numerosos Estados balcánicos, debió afrontar la terrible revuelta de los almogávares de la Corona de Aragón y dos devastadoras guerras civiles.

     Durante un tiempo el Imperio sobrevivió simplemente porque selyúcidas, mongoles y persas safávidas estaban demasiado divididos para poder atacar, pero finalmente los turcos otomanos invadieron todo lo que quedaba de las posesiones bizantinas a excepción de unas cuantas ciudades portuarias. Los otomanos - núcleo originario del futuro Imperio otomano - procedían de uno de los sultanatos escindidos del Estado selyúcida bajo el mando de un líder llamado Osmán I Gazi, que daría el nombre a la dinastía otomana u osmanlí.

     La primera fase de la expansión otomana tuvo lugar bajo el gobierno de Osmán I y siguió en los reinados de Orkhan, Murad I y Beyazid I, a expensas de los territorios del Imperio bizantino, Bulgaria y Serbia. Bursa cayó bajo su dominio en 1326.Los turcos se introdujeran en Europa en 1354 y establecieron una base permanente en la península europea de Galípoli.  Desde allí se hicieron las primeras conquistas turcas en la Europa sudoriental y Adrianópolis se convertió en su capital en 1361. Las victorias otomanas en los Balcanes alertaron a Europa occidental sobre el peligro que este Imperio musulmán representaba para Europa  y fueron el motivo central de la organización de la Cruzada de Segismundo de Hungría que fracasó en la decisiva batalla de Kosovo (1389) con la victoria otomana sobre el Imperio serbio y  el desastre de Nicópolis (1396). El sitio que pusieron los otomanos a Constantinopla en 1402 fue roto gracias a Tamerlán, caudillo de los mongoles, quien tomó prisionero al sultán  turco Beyazid, pero el control mongol sobre los otomanos duró muy poco.

     El Imperio bizantino apeló a Occidente en busca de ayuda, pero los diferentes Estados cristianos ponían como condición la reunificación de la Iglesia católica y la ortodoxa. La unidad de las Iglesias fue considerada, y ocasionalmente llevada a cabo por decreto legal, pero los ortodoxos no aceptarían una sumisión al Papa. Algunos combatientes occidentales llegaron en auxilio de Bizancio, pero muchos prefirieron dejar al Imperio sucumbir, y no hicieron nada cuando los otomanos conquistaron los territorios restantes.

     La conquista de Constantinopla fue en principio desestimada debido a sus poderosas defensas, pero con el advenimiento de los cañones, las murallas - que habían sido impenetrables excepto para la Cuarta Cruzada durante más de 1000 años - ya no ofrecían la protección adecuada frente a los otomanos. La caída de Constantinopla se produjo finalmente el 29 de mayo de 1453, después de un sitio de dos meses llevado a cabo por Mehmet II. El último emperador bizantino, Constantino XI Paleólogo, fue visto por última vez cuando entraba en combate contra las tropas de jenízaros otomanos, que superaban de manera aplastante a los bizantinos. Mehmet II también conquistó el Despotado de Mistra en Peloponeso en 1460 y Trebisonda en Asia menor en 1461.

     El Imperio otomano persiguió su ofensiva hacia el Oeste durante seis siglos. Con Constantinopla como capital conquistó un territorio correspondiente a las tierras gobernadas por Justiniano el Grande mil años antes. En su máximo esplendor, entre los siglos XVI y XVII se expandía por tres continentes, ya que controlaba una vasta parte del Sureste europeo, el Medio Oriente y el norte de África. Moldavia, Transilvania, Valaquia y Crimea eran Estados vasallos. Las tropas otomanas incluso asediaron Viena en dos ocasiones (1529 y 1683) pero no lograron tomar la ciudad.

     Durante el siglo XIX, diversos territorios del Imperio otomano se independizaron, principalmente en Europa. Las sucesivas derrotas en guerras y el auge de los nacionalismos dentro del territorio llevaron al decaimiento del poder del imperio. Su participación en la Primera Guerra Mundial al lado de Potencias centrales seguido con la ocupación de Constantinopla por los Aliados y el surgimiento de movimientos revolucionarios dentro de Turquía le dieron el golpe mortal y resultó en la partición del Imperio otomano. El Imperio otomano bajo la dirección de un sultán fue abolido el 1 de noviembre de 1922 y un año después, el califato. Los movimientos revolucionarios que lo habían derrocado se agruparon bajo el liderazgo de Mustafa Kemal, quién  - con el inesperado apoyo financiero, militar y político recibido simultáneamente de los Soviéticos y de los Aliados occidentales (Franceses e Italianos) - derrotó al ejército griego (agosto de 1923) y expulsó a los griegos y armenios de Asia Menor y fundó el 23 de octubre de 1923 la República de Turquía.



[1] El emperador Constantino I el Grande reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó Nueva Roma, pero se la conoció popularmente como Constantinopla ('La Ciudad de Constantino'). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental. Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales de dicha centuria, religión oficial del Imperio. A la muerte del emperador Teodosio I, en 395, el Imperio se dividió definitivamente: Flavio Honorio, su hijo menor, heredó Occidente, con capital en Roma, mientras que a su hijo mayor, Arcadio, le correspondió Oriente, con capital en Constantinopla. Para la mayoría de los autores, es a partir de este momento cuando comienza propiamente la historia del Imperio bizantino. Mientras que la historia del Imperio romano de Occidente concluyó en 476, cuando fue depuesto el joven Rómulo Augústulo por el germano (del grupo hérulo) Odoacro. En cambio la historia del Imperio bizantino se prolongó aún durante casi un milenio hasta en 1453.

[2] Según relata Nicetas Coniates (Νικήτας Χωνιάτης historiador bizantino (c. 1155-1215/1216) :

“Destrozaron las santas imágenes y arrojaron las sagradas reliquias de los mártires a lugares que me avergüenza mencionar, esparciendo por doquier el cuerpo y la sangre del Salvador [...] En cuanto a la profanación de la Gran Iglesia, destruyeron el altar mayor y repartieron los trozos entre ellos [...] E introdujeron caballos y mulas a la iglesia para poder llevarse mejor los recipientes sagrados, el púlpito, las puertas y todo el mobiliario que encontraban; y cuando algunas de estas bestias se resbalaban y caían, las atravesaban con sus espadas, ensuciando la iglesia con su sangre y excrementos. Una vulgar ramera fue entronizada en la silla del patriarca para lanzar insultos a Jesucristo y cantaba canciones obscenas y bailaba inmodestamente en el lugar sagrado [...] Tampoco mostraron misericordia con las matronas virtuosas, las doncellas inocentes e incluso las vírgenes consagradas a Dios”…

"La prise de Constantinople par les croisés"(13 avril 1204), tableau d'Eugène Delacroix (huile sur toile) peint en 1840, conservé au musée du Louvre à Paris, France.
"L'entrée du sultan Mehmet II à Constantinople" (le 29 mai1453), tableau (huile sur toile) peint en1876, par Jean-Joseph-Benjamin Constant (1845-1902), conservé au Musée des Augustins, ville de Toulouse, région Midi-Pyrénées (France). https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Mus%C3%A9e_des_Augustins_Toulouse_32.JPG
La catedral ortodoxa de Santa Sofía (del griego: Άγία Σοφία, «Santa Sabiduría»), construida por el emperador Justiniano I e inaugurada el 27 de diciembre de 537. Está considerada como el epítome de la arquitectura bizantina y fue la catedral con mayor superficie del mundo durante casi mil años. Tras la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos , el templo fue transformado en mezquita. Las campanas, el altar, el iconostasio y los vasos de sacrificio fueron retirados, y muchos de los mosaicos fueron enlucidos. Durante el dominio otomano se le añadieron detalles arquitectónicos islámicos, como el mihrab, el minbar y cuatro minaretes. El 1 de febrero de 1935 fue inaugurado como museo.

LOS GRIEGOS EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL - PARTE II

Juan de Fuca.

 

 

LOS NAVEGANTES, EXPLORADORES Y CONQUISTADORES GRIEGOS EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL

 

     Después de la caída de Constantinopla el 29 de mayo de 1453 en manos de los turcos otomanos, muchos griegos emigraron a países europeos. Muchos de ellos fueron a Italia, España, Francia, Austria, Rusia... La mayoría de ellos lograron prosperar en diversos sectores, tales como comerciantes, artistas, eruditos, soldados o incluso oficiales de ejércitos extranjeros.

     Muchos griegos emigraron a España, uno de los más famosos fue “El Greco” (cuyo nombre era Dominikos Theotokopoulos), un gran y distinguido pintor (se considera como el padre del expresionismo). Pero además de “El Greco había” otros que incluso sirvieron en el ejército español. Muchos de los soldados griegos eran mercenarios, o “Condottieri” (condotieros), que ayudaron a los españoles contra los otomanos en muchas batallas. Los griegos incluso viajaron al nuevo mundo en el siglo XVI, donde sirvieron como capitanes, marineros, soldados y sobre todo como artilleros para los conquistadores y exploradores. Muchos de los griegos supieron fabricar pólvora y podían operar armas de fuego y cañones.

 

II.1 JUAN DE FUCA

        Ioannis Fokás (en griego: Ἰωάννης  Φωκάς), más conocido bajo el nombre de Juan de Fuca - nacido en 1536 en la isla jónica de Cefalonia (en griego Κεφαλληνία);  muerto en el mismo lugar en 1602 - fue un navegante griego al servicio del rey de España Felipe II.

     El abuelo de Fokás, Emmanouil Fokás (en griego: Ἐμμανουήλ Φωκάς), huyó de Constantinopla durante su caída en 1453, acompañado por su hermano Andrónikos (en griego: Ἀνδρόνικος). Los dos primeros se establecieron en el Peloponeso donde Andrónico permanecía, pero después de la toma del Despotado de Mistra por los turcos otomanos, Emmanouil se fue y ganó la isla de Cefalonia controlada por los venecianos, en 1470. Iákovos (en griego: Ἰάκωβος), el padre de Ioannis, se instaló en la aldea de Valeriano (en griego: Βαλεριάνο) en esta isla y era conocido como “Fuca de Valeriano" (en griego: ὁ Φωκάς τοῦ Βαλεριάνου) para diferenciarlo de sus hermanos.

     Es en este pueblo de Valeriano que Fokás nació en 1536. No se conoce casi nada de su vida antes de su entrada en el servicio de España, al parecer alrededor de 1555. El rey de España, lo reconoció por su excelencia y lo nombró piloto de la Armada española en las Indias occidentales (un título que mantuvo durante cuarenta años), pero no se encontró ningún rastro en los archivos coloniales españoles de su nombre o de su posición o de su visita a la Corte real. España era conocida por su carácter secreto, lo que más tarde complicaría sus reclamos territoriales.

     El hombre entró en la historia como Juan de Fuca. Está claro que Juan de Fuca es una transcripción en español de Ioannis Fokás (en griego: Ιωάννης Φωκάς). Algunas fuentes, sin embargo, afirman que su verdadero nombre era Apóstolos Valeriános (en griego: Απόστολος Βαλεριάνος). Es posible que Fokás fue bautizado “Apóstolos” habiendo más adelante adoptado “Ioannis /Juan” (el equivalente de "John" en inglés) como un nombre,  "Apostol" siendo un nombre muy fuerte e inusual en español. Dado que Fokás/Fuca es el nombre de familia por el padre y el abuelo del navegador, es posible que Valeriano era un apodo usado localmente en la isla, pero que no habría tenido ningún significado en España.

    En los años 1580 Juan de Fuca llegó a Nueva España (hoy México) y comenzó a viajar como piloto marítimo desde México a Filipinas y China. En 1587, mientras que navegaba a lo largo del Cabo San Lucas en Baja California, el corsario inglés Thomas Cavendish asaltó su Galeón 'Santa Ana', agarró sus mercancías y lo acostó en el suelo.

     Según sus propios cuentos, Juan de Fuca emprendió dos viajes de exploración bajo las órdenes del Virrey de Nueva España, Luis de Velasco, ambos destinados a encontrar el mítico “estrecho de Anián”, que supondría un paso marítimo del noroeste del continente americano que uniría el Atlántico y el Pacífico (lo que no es cierto). Para el primer viaje, tres pequeños buques y 200 soldados  bajo el mando general de un capitán español, con Juan de Fuca como piloto y maestro, fueron asignados la tarea de encontrar el estrecho de Anián, ocuparlo y defenderlo contra los británicos. Esta expedición fracasó cuando, al parecer de la negligencia del capitán, los soldados se amotinaron y regresaron a California.

     En 1592 se ha repetido la operación y el segundo viaje de Juan de Fuca fue aparentemente exitoso. Habiendo navegado rumbo al norte con una carabela y una pinaza y acompañado de unos infantes de Marina armados, regresó a Acapulco y afirmó haber encontrado el legendario estrecho y detalló la situación y la composición geográfica del mismo, con una gran isla en la entrada, a una latitud de aproximadamente 47° N. Según él, pasó veinte días explorando las numerosas islas en el estrecho, y descubrió no sólo tierras fértiles pero también ricamente equipadas con "oro, plata, perlas y otras cosas como en la nueva España", hasta que la resistencia de los nativos lo haya forzado volver a bordo con sus hombres.

     Pese a las repetidas promesas de Velasco, sin embargo, Juan de Fuca nunca recibió por sus servicios pagos, galardones u otras atribuciones en las que afirmaba tener derecho. Después de dos años de paciencia, empujado por el virrey, Juan de Fuca regresó a España para defenderse ante la Corte en persona. Otra vez decepcionado, disgustado con los españoles, desgastado por los años, decidió regresar a Cefalonia. En 1596, Juan de Fuca conoció Michael Lok, cónsul de Inglaterra en Venecia, quién trató de convencer al viejo explorador de ofrecer sus servicios a la reina Elisabeth, enemigo jurado de España. Sin embargo, las propuestas de Lok no desembocaron en un acuerdo concreto y Fokás permaneció en su patria Cefalonia donde falleció en 1602, pero es a través de Michael Lok que la historia de "Juan de Fuca" fue conocida en Inglaterra.

     Efectivamente, la única evidencia escrita de los viajes y descubrrimientos de Juan de Fuca está en los escritos de Lok destinados a convencer a la reina de emplearlo - los investigadores siendo incapaces de encontrar rastro de cualquier referencia de sus actos en los archivos coloniales españoles - la controversia continuaba sobre su descubrimiento y mismo sobre su propia existencia.

     Posteriormente, durante la exploración de la región por otros navegantes y el establecimiento en ella de colonos británicos, las reclamaciones de Juan de Fuca aparecieron sin embargo menos fantasiosas. El capitán George Vancouver repitió el itinerario de Juan de Fuca 200 años más tarde (1792).

     Finalmente, en 1859, un investigador estadounidense, ayudado por el cónsul de los Estados Unidos en las Islas Jónicas, fue capaz de demostrar que no solamente Fokás había vivido, pero su familia y su historia eran bien conocidas en estas islas. Aunque algunas partes de verdad detrás de las publicaciones de Lok están destinadas a permanecer desconocidas, no es probable que el hombre mismo fuera una ficción.

     Cuando el capitán inglés Charles William Barkley ha (re)descubierto el estrecho de Anian que Fokás había descrito, lo bautizó en honor del navegante y explorador griego usando la forma española de su nombre, tal como fue escrita por Lok. Hoy el estrecho de la isla de Vancouver lleva su nombre y se llama “estrecho Juan de Fuca”. Este estrecho conecta el Océano Pacífico con el Puget Sound al sur y el estrecho de Georgia al norte y se encuentra entre la península Olympic del Estado de Washington, Estados Unidos y la Isla de Vancouver, Columbia Británica, Canadá.

     Además, la “placa Juan de Fuca” -  placa tectónica apoyando la mayor parte de la costa que él dijo que había explorado - también fue nombrada en su honor, así como la “dorsal Juan de Fuca”, situada en la costa del estado de Washington de los EEUU y la provincia de Colombia británica de Canadá.

 

II.2 TEODORO EL GRIEGO

       Teodoro el Griego fue un conquistador y explorador griego, quién nació en una isla del mar Egeo y más tarde se trasladó a España (fechas desconocidas). Una vez establecido en España, navegó desde el puerto español de Sanlúcar de Barrameda  siguiendo a Pánfilo de Narváez en su expedición a Florida  en 1527. Fue uno de los primeros griegos para llegar al nuevo continente  en la era moderna. La expedición zarpó de Cuba en 1527 y llegó al sur de la Florida. Narváez ordenó a sus hombres a explorar Florida y luego continuó su marcha más hacia el norte, llegando en 1528 hasta la región de los Apalaches [1], pero Narváez arrogante asaltó a las poblaciones indias y destruyó sus asentamientos. Poco después, los españoles fueron a su vez atacados por los guerreros Apalaches y quedaron sin recursos. En ese difícil momento Teodoro el Griego fabricó 5 balsas, usando madera, cuero y líquido de pino, y salvando la mayoría de sus compañeros. Finalmente Teodoro el Griego murió buscando agua en un asentamiento indio cercano. La mayoría de los hombres que participaron en la expedición de Narváez fueron matados, incluyendo el propio Narváez y sólo 4 sobrevivieron para contar la historia. La aventura de Teodoro el Griego está narrada por Alvar Núñez Cabeza de Vaca, un explorador español que participó en la campana de Narváez, en su libro de registro de 1542. Hoy se ha erigido una estatua en la ciudad de Tampa en Florida en honor de este explorador y conquistador griego.

 

II.3  PEDRO DE CANDÍA

        Pedro de Candía nació en la ciudad griega de Candía (actualmente Heraclión o Herakleion, en griego: Ἡράκλειον, isla de Creta) en 1485 (o 1494). Fue un  explorador y conquistador  griego naturalizado español, uno de los Trece de la Isla del Gallo, uno de los principales actores de la conquista del Perú, Artillero Mayor del Perú y Grandeza de España. De acuerdo con las descripciones y retratos de las crónicas hispanas de las Américas, físicamente fue un hombre muy alto, corpulento, de tez blanca y ojos claros;  de rostro clásico greco-romano. Sus compañeros españoles lo llamaban “El Griego” y de la misma manera está citado en los archivos coloniales españoles.  

     Tras la muerte de sus progenitores durante un ataque de los turcos otomanos, fue llevado a Castelnuovo en Italia, donde fue criado por su tío materno de estirpe aragonesa, y posteriormente se instaló en España.

     Pedro de Candía sirvió en el ejército español como “Condottieri” y combatió a los turcos otomanos en muchos lugares del mar Mediterráneo y también participó en varias batallas en Italia. Empezó su carrera militar en el norte de África, como artillero y polvorista durante la toma de Orán (1509), el sitio de Bugía y en la rendición de Trípoli (1510), campañas que hizo a las órdenes de Pedro de Vera, jefe de la artillería española. Luego de asistir a la batalla de Pavía (1525), pasó a España y sirvió con los Guardas de Castilla. Más tarde se casó con la hija de un duque en España en Villapando y sus descendientes se convirtieron en miembros de la nobleza española.

     En 1526, siguió Pedro en América, cuando éste fue nombrado gobernador de Tierra Firme (Panamá), a donde llegó en julio de 1526. En 1527, se unió a la expedición de Francisco Pizarro y Diego de Almagro, que fueron a explorar las tierras al sur de Panamá. Durante esa expedición, Almagro y Pizarro discreparon, como Almagro quería volver a Panamá para buscar provisiones y refuerzos, mientras que Pizarro se negaba a devolver. Pizarro decidió establecerse momentáneamente en la Isla del Gallo (3 de junio de 1527) para esperar a que Almagro trajera más hombres de Panamá.  Muchos expedicionarios se hallaban descontentos por las penurias que afrontaban y deseaban volver; burlando la celosa vigilancia de Pizarro lograron filtrar por correo sus quejas que llegaron al gobernador Pedro de los Ríos, quien ordenó abrir proceso y envió como juez a Alonso Tafur. Éste, luego de presentarse ante Pizarro, invitó a los descontentos a regresar con él a Panamá. La mayoría le siguió, mientras que sólo trece hombres que fueron llamados “Los 13 famosos” cruzaron la línea que Pizarro trazó al suelo decidieron quedarse con él, entre ellos Pedro de Candía. Pizarro trató a éste con especial consideración y lo hizo partícipe de su propia comida.

      Cuando Almagro regresó, Pizarro y sus hombres siguieron la expedición hacia el sur. Pasaron los actuales estados de Colombia y Ecuador  (marzo a septiembre de 1528) y alcanzaron el norte del Perú. Allá Pizarro envió a Pedro de Candía para explorar la ciudad de Tumbes (posteriormente llamada Valencia).

     El explorador griego se arriesgó a adentrarse en solitario en la ciudad, que de lejos parecía una fortaleza y los indios se asombraron por su aspecto, porque llevaba una  una gruesa cota de malla y un yelmo de hierro, un escudo de acero  brillante, una espada al cinto y su arcabuz; otros cronistas añaden que llevaba también una gran cruz de palo. Pedro de Candía impresionó a los indios porque era muy alto y blanco, con ojos azules y pelo negro y barba (de hecho, Pedro de Candía fue el hombre más alto entre los españoles de la expedición). Entonces fue traído delante del jefe Inca quién se mostró muy curioso de su arcabuz y lo retó a demostrar su poderío. Pedro de Candía entonces dirigió el arma y disparó una tableta de madera que fue totalmente destrozada. Tan pronto como se oyó la detonación del arma de fuego algunos indios gritaron y otros cayeron al suelo aterrorizados. El jefe Inca ordenó entonces que le arrojasen «un tigre y un león» (al parecer jaguares) para ver si Candía usaría su arma como defensa; contra lo esperado, Candía arrojó al suelo su arcabuz, y los animales, en vez de atacarle, se le acercaron mansos y humildes mientras él tenía la Cruz sobre ellos. Garcilaso de la Vega (véase infra) diría más tarde que fue «el poder de la Cruz» lo que amansó a las fieras e hizo que los indios vieran a Candía como un enviado de sus dioses y especialmente a Illapa, el Dios del trueno. Sea como fuese, lo cierto es que los indios acogieron hospitalariamente a Candía, dejándole que visitara los principales edificios de la ciudad: el Templo del Sol, el Acllahuasi o casa de las escogidas y la Pucara o fortaleza, donde el griego apreció los ricos ornamentos de oro y plata. Luego, sobre un paño trazó el plano de la ciudad, y posteriormente escribió una relación, hoy perdida. De vuelta, relató su experiencia a sus compañeros, la que causó asombro y alentó más a continuar en la conquista. La visita de Candía a Tumbes es históricamente verosímil, a excepción del episodio del león (que recuerda mucho a una leyenda del Cid).

     Ante la necesidad de más recursos, el pequeño grupo de españoles comandados por Pizarro tuvo que volver a Panamá. Como el gobernador Pedro de los Ríos negó su autorización para reanudar la empresa, Pizarro se dirigió a España con el propósito de solicitar la merced del emperador Carlos Quinto, llevando consigo a Pedro de Candía. Como principal testigo del descubrimiento del Perú, Candía sirvió de mucho para convencer al emperador a que otorgara concesiones a Pizarro para realizar la conquista. Ante los miembros del Consejo de Indias, Candía habló elocuentemente sobre la tierra descubierta, expuso su relación y mostró el plano de la ciudad de Tumbes por él mismo trazado, todo lo cual fue decisivo para convencer a los consejeros. Se firmó así la "Capitulación de Toledo" (26 de julio de 1529), en la cual se reconoció a Candía como hidalgo, y además se le hizo regidor de Tumbes y se le nombró Artillero Mayor del Perú con 60.000 maravedís de sueldo anual. Se le extendió también una licencia para fabricar cañones.Tras una corta visita a su mujer en Villalpando, Candía retornó con Pizarro a América.

     Ya en Panamá, se hicieron los preparativos para la Tercera Expedición al Perú. La expedición zarpó en enero de 1531, rumbo al sur. Los españoles desembarcaron y conquistaron Tumbes (febrero de 1532) y continuaron su marcha hacia el interior. El emperador Inca Atahualpa atacó al ejército español (compuesto de tan sólo 138 hombres) en Cajamarca. Durante la batalla, los cañones operados por Pedro de Candia desempeñaron un papel muy importante porque su rugido, sumado al de los arcabuces y las trompetas, fue muy atronador y causó espanto entre los indios. Enseguida la caballería arremetió a la multitud que rodeaba al emperador Inca (más de 9.000 hombres). El efecto psicológico fue abrumador y contribuyó decisivamente en la captura de Atahualpa. Éste ofreció por su libertad un fabuloso rescate, del cual correspondió a Pedro de Candía 9.909 pesos de oro y 407 marcos de plata. 

     Luego de la entrada de los españoles en la ciudad imperial de los incas, Candía estuvo presente en la refundación española de Cuzco (23 de febrero de 1534) y fue su primer alcalde ordinario. Allí le otorgaron dos solares en el barrio de Pucamarca, junto al río. Se amancebó con una princesa inca en la que tuvo un hijo, mencionado más tarde por Garcilaso de la Vega (véase infra) que era alto y corpulento, al igual que su padre. Después de que entró en Cuzco, la capital del imperio inca, Pizarro mató a Atahualpa, a pesar de que el emperador Inca se había convertido al cristianismo y había pedido que se le dejen la vida.

     En los años que siguieron, Francisco Pizarro y Diego de Almagro se convirtieron en enemigos. Hernando Pizarro fue tomado preso y sacado del Cuzco durante la rebelión de Diego de Almagro (1539). Entonces Candía se le nombró depositario y administrador de los bienes de Hernando. No obstante, como era amigo de los Pizarro, Candía estuvo del lado de estos durante la guerra civil que siguió y culminó con la derrota de Almagro en la Batalla de las Salinas (1538). Pedro de Candía con sus cañones dio la victoria a Pizarro. Después de esta Batalla, Pedro de Candia había adquirido mucha riqueza e incluso tuvo su propio ejército de cerca 300 hombres. Entre estos hombres había muchos griegos, 16 de ellos eran ingenieros que podrían hacer funcionar y crear cañones y pólvora.

     En 1538, Pedro de Candia decidió hacer una expedición con sus hombres al este de Cusco, en busca de un reino mítico similar a “El Dorado”, que se llamaría “Ambaya” según los indios y que estaría lleno de riquezas. Pedro de Candia había aprendido de la existencia de ese reino, como él tenía relaciones amistosas con los indios nativos e incluso tuvo un hijo con una mujer India. Pedro de Candia y su ejército marcharon al este del Cuzco y entraron en una selva peligrosa en una zona denominada hoy como “Madre de Dios”. La selva era un ambiente hostil para los hombres de Pedro de Candia, y también era habitada por tribus indias feroces que practicaban el canibalismo. Frente a los ataques repetidos de los indios en la selva y la desconfianza de sus hombres para seguir adelante, Pedro de Candia decidió regresar a Cuzco, donde fue arrestado por Hernando Pizarro. Disgustado de este tratamiento Pedro de Candia cambió de lado y trató con Almagro.

     En los años siguientes, Pizarro fue asesinado por Diego, hijo de Almagro. Una guerra estalló en 1542, entre Diego Almagro y los hermanos de Pizarro. Pedro de Candia y sus hombres esta vez se unieron a las fuerzas de Diego Almagro. Almagro y Pedro de Candia se enfrentaron a las fuerzas de los hermanos de Pizarro en un lugar llamado  Chupas. Los hombres de Almagro antes de la batalla interceptaron una carta de los hermanos de Pizarro dirigida a Pedro de Candia que le incitaba traicionar a Almagro. La carta nunca entró en las manos de Pedro de Candia, pero en la batalla de Chupas el rendimiento de su artillería no dio los resultados anticipados, algo que Diego Almagro interpretó como prueba de traición. Al fin de la batalla que la perdió, Diego Almagro se dirigió irritado contra Pedro de Candia y lo mató con sus propias manos. Poco después, el mismo Diego Almagro fue asesinado mientras trataba de encontrar refugio al interior de las murallas de Cuzco. Este fue el final de uno de los más grandes exploradores y conquistadores y del nuevo mundo.

     Una de nuestras principales fuentes de información con respecto a Pedro de Candia son las memorias de Garcilaso de la Vega (1539-1616), hijo de una princesa Inca y un conquistador que perteneció a la primera generación de españoles que llegaron a América después de Colón. Esta obra monumental magistralmente editada y presentada por Alain Gheerbrant (“Los Incas, comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega”, 1539-1616. Londres: Cassel, 1963) es una guía indispensable para la comprensión de la conquista de los Incas.

     La descripción de Garcilaso del desembarco de Pedro en Túmbez es colorido y dramático: “Vestido de una manera militar impresionante, armado con una espada y un escudo y sosteniendo en su mano derecha una cruz de madera, 3 pies de largo, procedió a la ciudad con total confianza y un aire de dominio ante el gran asombro de los nativos que se preguntaban si el recién llegado barbudo era humano o un Dios!”.

     Prescott, uno de los gigantes de la historiografía del siglo XIX, cuyo estilo literario y la visión hacen recordar la grandeza de Gibbon y Tucídides, nos ha proporcionado información adicional sobre las actividades de Pedro de Candia emanante de fuentes que complementan Garcilaso (véase: William H. Prescott, “Historia de la conquista del Perú”, biblioteca de Everyman, 1963).

     El uso de la artillería al mando de Pedro de Candia, fue el factor decisivo que provocó la derrota de los Incas, tal como el historiador Prescott cita: "Los últimos (Incas) sorprendidos, aturdidos por las detonaciones  de la artillería y mosquetes, cuyos ecos resonaban como un trueno de los edificios circundantes y cegados por el humo que rodaba en volúmenes de azufre a lo largo de la Plaza, fueron agarrados con un pánico" (pp. 253-254). “Porque estaban literalmente indefensos ante las armas españolas, las armaduras y los caballos…" (véase : J.A. Ellis, “América Latina: su gente y las instituciones”, Nueva York: El Bruce Publishing Co., 1971, p. 45).

 

II.4 JORGE EL GRIEGO

      Jorge el Griego nació en Grecia en el año 1504. Siguió su amigo Pedro de Candia, conquistador y comandante de la artillería, y sirvió en el ejército español en España y luego en Panamá y el Perú. Fabricó grandes cantidades de pólvora para el ejército español. En 1532, bajo el mando de Francisco Pizarro participó en la batalla de Cajamarca, donde el ejército español de apenas 138 hombres consiguió vencer al ejército del emperador Inca Atahualpa a pesar de que este último disponía de una superioridad numérica aplastante (9.000 hombres). En Cuzco, Jorge recibió su parte de los tesoros Inca. Fue más tarde nombrado como encomendero [2] en la ciudad de Jauja en Perú. En los últimos años se trasladó a Lima (donde tenía una grande finca) y participó en 1544 y 1545 en las campañas de Blasco Núñez Vela y Pedro de la Gasca. Finalmente, después de 1545, Jorge el Griego volvió a España y se instaló en la ciudad de Sevilla, en el barrio de Triana.

 

II.5 JUAN EL GRIEGO

       Al menos dos conquistadores griegos están citados con este nombre en los archivos españoles.

 

II.5.1 JUAN EL GRIEGO (Centro-américa, 1514-1560)

         Juan el Griego fue otro conquistador griego que sirvió en el ejército español. Después de haber viajado durante 5 años en las recién descubiertas tierras centro-americanas, zarpó para Santo Domingo en 1514 y en 1518 llegó a Cuba. Se convirtió en miembro de la escolta de Cortés y después de la captura de Tenochtitlan se marchó para Guatemala. Regresó a México (Nueva España) y finalmente fue asignado como encomendero de la provincia de Atoyaquillo, hasta su muerte en 1560.

 

II.5.2 Juan El Griego (Filipinas, 1571)

            Otro conquistador griego aparece durante la conquista española de Filipinas (1571). Durante la campaña de Miguel López de Legazpi, un conquistador griego llamado Juan el Griego sigue Legazpi y por sus servicios se convierte en un encomendero en la isla de Mindanao. Su encomienda había incluido muchas tierras del norte de Mindanao, sin embargo en 1572 esta encomienda perdió su importancia porque las fuerzas españolas no llegaron controlar con eficacia el área conquistada.

 

II.6 OTROS GRIEGOS QUE SE MENCIONAN EN EL EJÉRCITO ESPAÑOL  

     También muchos marineros griegos tomaron parte en la expedición de Magallanes (1519-1522). Muchos de ellos - y entre ellos Ferdinand Magellan mismo - murieron en el viaje y solamente 18 de 237 hombres de la tripulación original sobrevivieron. Entre los 18 sobrevivientes, 4 de ellos eran griegos.

Los 4 sobrevivientes griegos fueron:

- Francisco Albo de Rodas (isla de Rodas), piloto marítimo.

- Miguel de Rodas (isla de Rodas), piloto marítimo.

- Nicolás el Griego, de Nauplia, marinero.

- Miguel de Rodas (isla de Rodas),  marinero.

      Cabe señalar que Francisco Albo fue el único que mantiene un libro de registro, junto con el italiano Antonio Pigafetta. Sus descripciones fueron una valiosa fuente de información para los futuros exploradores.

     Otros griegos que se mencionan en los archivos coloniales españoles son Antón de Rodas, un respetado capitán griego y comandante de dos barcos españoles, el primero fue “San Jorge” y el otro “San Juan”. Fue un piloto marítimo en la eleva del Perú desde 1535-1537. Él hizo varios viajes de Lima a Panamá en los años 1540 y finalmente se estableció en Lima en 1550 donde tenía una casa grande. Se casó con una mujer española y siguió siendo un maestro de la nave en el mar Pacífico, por lo menos hasta 1563.

     Otro capitán griego que se menciona en los archivos españoles es Juan de Quíos (de la isla de Quíos o Quío, en griego: Χίος). Contrariamente a otros capitanes que navegaban en el Pacífico por el instinto sin saber nada de la latitud, Juan de Quíos era el único que navega durante este tiempo (1540) con un astrolabio, una carta de navegación y tres compases marítimos.

     Juan el Griego fue un capitán griego en el ejército español. Nació en Sevilla, en el siglo XVI y comenzó a realizar viajes desde España a las Américas. Juan el Griego es mencionado en un censo de 1545, incluso fundó una ciudad en la isla Margarita en Venezuela norteña. Hoy esa ciudad lleva su nombre (Juan Griego) y tiene una población de aproximadamente 28.256 habitantes. Está situada en el municipio Marcano del Estado Nueva Esparta, en la isla de Margarita en Venezuela.

     Otro griego, también nombrado Juan el Griego, hijo de Lázaro Griego de Negreponte o de Creta, nacido en 1566, participó en la expedición de Juan de Oñate contra los indios nativos de la tribu Akoma en México en 1598. Juan el Griego es descrito como un hombre de 32 años de edad con una barba gris y de buena estatura, armado y con una gran cicatriz en su frente. Juan se casó con su esposa Pascuala Bernal y fue uno de los primeros pobladores de Santa Fe. También tuvo 3 hijos llamados Lázaro, Juan y Francisco. Juan murió en Santa Fe probablemente después de 1631.

 

III. EPÍLOGO

      Los griegos tras la caída de Constantinopla parecían devastados pero no se han rendido nunca y lograron prosperar en diversos sectores en Europa occidental, libre de yugo Otomano. Muchos griegos se distinguieron en exitosos marineros, soldados, eruditos, artistas y académicos en países como España. Los griegos del ejército español contribuyeron en la exploración y conquista del continente de América y jugaron un papel importante. Muchos de ellos eran marineros y capitanes como Juan de Fuca, otros eran soldados y artilleros, algunos incluso fueron conquistadores como Pedro de Candia.

 

Dr Ángel ANGELIDIS

Bruselas, febrero de 2017

 


 

FUENTES

http://geopolitical-team.blogspot.be/2015_08_13_archive.html

http://geopolitical-team.blogspot.be/search?updated-min=2014-12-31T14:00:00-08:00&updated-max=2015-08-13T22:12:00%2B03:00&max-results=42&start=15&by-date=false

http://www.historicalseaport.org/2016/05/19/spanish-explorers-juan-de-fuca/

http://www.kefapps.com/juan_de_fuca.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_bizantino

https://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_otomano

https://fr.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Fuca

https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_de_Cand%C3%ADa

- Ellis, Joseph A. Latin America: Its People and Institutions. (New York: Bruce Publishing Co., 1971).

- Geanakoplos, Deno J. Byzantine East and Latin West. (Harper Torchbooks, 1966). Gheerbrant, Alain, ed. The Incas, The Royal Commentaries of the Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), edited and introduced by Alain Gheerbrant (Cassel: London 1963).
- Hemming, John. The Conquest of the Incas, (Hancourt, 1973).
- Mason, J. Malden. The Ancient Civilizations of Peru (A Pelican Book, 1963 reprint).
- Prescott, William H. A History of the Conquest of Peru (Everyman`s Library, 1963).

- Spanish Peru, 1532-1560: a Social history by James Lockhart

- The discovery and the conquest of Peru of Pedro de Cieza by Alexandra Parma Cook and Noble Cook

- Men of Cajamarca by James Lockhart

- Old ties and new solidarities: studies on Philippine communities by Charles J-H Macdonald and Guillermo M. Pesigan

- The "encomenderos" of new Spain 1521-1555 by Romerich Himmerich y Valencia

 



[1] La Provincia de Apalache era un área poblada por un grupo amerindio conocido como los apalaches situada en lo que es ahora el Condado de León y el Condado de Jefferson, Florida, en los Estados Unidos.

[2]  El encomendero era la cabeza de parte de una institución colonial llamada encomienda. El encomendero tenía numerosas obligaciones, de las cuales las principales eran enseñar la doctrina cristiana y defender a sus encomendados (como los indígenas encomendados en cualquiera de las colonias españolas de América y Filipinas), así como defender y ayudar a multiplicar sus bienes. La encomienda era un privilegio escasamente otorgado.

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Commentaires

02.02 | 10:40

Texte très bien pensé et structuré. Félicitations.

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07.02 | 23:01
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01.02 | 17:53
09.01 | 18:37
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